Edad y trabajo

Group of employees sitting in a circle having a discussion

El envejecimiento de la población general en el mundo es algo que preocupa actualmente por sus implicaciones a nivel económico, lo que significa desde el punto de vista de salud pública e individual,  y la necesidad de que cada vez más personas lleguen al final de su vida laboral en buenas condiciones de bienestar y productividad.  Vivimos una ola de cambio demográfico, que se la califica como el “tsunami plateado”. Las causas del aumento de personas de mayor edad en la fuerza laboral son varias, unas coyunturales, como la dificultad de acceso a empleo de poblaciones jóvenes sin experiencia, y otras más estructurales como el envejecimiento de la pirámide poblacional.

El proceso de aumento de edad obviamente, implica cambios físicos, mentales y en especial en las capacidades motoras del trabajador, que pueden afectar el rendimiento y constituir un riesgo acrecentado para la salud de estas personas,  si no se adaptan las características del trabajo a la edad. El reto es, por tanto, el de la sostenibilidad de una población laboral que envejece.

Al respecto de los cambios en el organismo, se considera que se llega a una madurez física o de desarrollo alrededor de los 25 años. Después de un periodo de relativa estabilidad, nuestros cuerpos comienzan a mostrar signos de envejecimiento. La mayor parte de esos cambios se evidencian entre los 40 y 50 años, pero los cambios pueden ocurrir (o empezar a manifestarse) desde los 20 o 25 años. Estos cambios incluyen:

Fuerza muscular y rango de movimientos articulares: El sistema musculo esquelético se debilita con el tiempo, lo que resulta en una disminución de la capacidad para el trabajo de carga. Se debe tener en cuenta esto para trabajos que requieren alta repetitividad de movimientos, que pueden generar problemas físicos con el tiempo. En general se pierde entre el 15 y 20% de la fuerza muscular entre los 20 y 60 años de edad, sin embargo es diferente según las características individuales. La masa muscular disminuye alrededor de un 50% hacia los 80 años (fenómeno conocido como sarcopenia). Por lo tanto es interesante considerar que muchos trabajos tienen altos requerimientos de fuerza muscular y los trabajadores mayores muestran iguales rendimientos que los jóvenes, sin embargo pueden estar trabajando cerca de su máximo nivel. También con la edad se pierden  los rangos de movimiento y flexibilidad en las articulaciones. La disminución de la flexibilidad se puede manifestar en situaciones impredecibles que requieren movimientos inusuales.

Sistema cardiovascular y respiratorio: La capacidad del corazón, pulmones y sistema circulatorio para transportar de manera efectiva el oxígeno disminuye; esto es conocido como disminución de la resistencia aeróbica. Entre los 30 y 65 años la capacidad respiratoria puede disminuir hasta en un 40%, aunque este comportamiento depende en gran medida del estilo de vida. Estos cambios pueden afectar la capacidad de ejecutar trabajo físico pesado  extendido, y reduce la capacidad de adaptación a las condiciones de frio y calor.

Regulación de la postura y balance: En general se mantiene adecuadamente en posturas sentado y aun de pie. Sin embargo, los accidentes ocurren en trabajos que requieren esfuerzos musculares (incluyendo levantamiento o transporte de una carga), movimientos articulares en ángulos extremos o aquellos que se realizan en superficies irregulares o resbaladizas que pueden afectar la postura.

-Regulación del sueño: A medida que pasan los años, nuestro cuerpo no puede regular de la misma manera el sueño. El tiempo que una persona duerme y qué tan bien lo hace también puede verse afectado por el cambio de horarios de trabajo o por la luz y el ruido ambiental. El impacto en los empleados es especialmente una preocupación para los que tienen turnos o que tienen cambios rápidos de zonas horarias por viajes. Pueden necesitar más tiempo de recuperación entre turnos o días de trabajo extendidos. Se deberían hacer  uso de rotaciones de turnos que alteren lo menos posible los patrones de sueño.

Termorregulación (temperatura corporal): los cambios fisiológicos incluyen la disminución de la capacidad para  mantener las temperaturas internas y la de adaptarse a los cambios en la temperatura externa. Este cambio significa que los trabajadores de más edad pueden encontrar que el calor o el frío son más difíciles de soportar que cuando eran más jóvenes. También significa que si están realizando trabajos manuales intensos, es posible que sientan sobrecalentamiento más fácilmente.

Visión: A medida que pasa el tiempo existe una reducción en la “amplitud de acomodación” (la capacidad de ver o ajustar el enfoque en ciertos rangos de distancia) que normalmente se corrige con anteojos recetados. También ocurren cambios en el campo visual periférico (qué tan bien puede ver en las áreas a su costado, que no está mirando directamente), la agudeza visual (qué tan exactas, claras y “no confusas” aparecen las cosas), profundidad percepción (qué tan lejos parecen las cosas) y resistencia al deslumbramiento y la transmisión de la luz. Estos cambios normalmente no son notados por una persona a menos que haya poca luz o haya fuentes de deslumbramiento. Alguien también puede notar que no puede ver tan bien cuando están leyendo algo cuando el tamaño del texto es pequeño o cuando hay poco contraste entre el texto y el fondo. Una iluminación más brillante (adecuada para la tarea) y documentos bien diseñados que eviten la letra pequeña son importantes.

– Audición: La disminución se percibe en las  frecuencias más altas (sonidos de tono alto). Muy a menudo, este cambio se nota en la incapacidad de escuchar una voz o sonido en particular en un entorno ruidoso. Además, las personas que trabajan con mucho ruido de fondo pueden tener dificultades para escuchar las instrucciones verbales.

Funciones cognitivas: En general, la inteligencia fluida (como el razonamiento inductivo, la atención selectiva, las actividades de “doble tarea” y el procesamiento de la información) disminuye con la edad, mientras que las tareas verbales y el vocabulario (hablar y expresarse) permanecen constantes o mejoran. Las tareas que dependen de la memoria a corto plazo por lo general tardan más en ejecutarse. Los trabajadores mayores tienden a usar su experiencia cuando trabajan y pueden encontrar difícil trabajar con estímulos complejos o confusos. Esto significa que pueden tener dificultades para realizar tareas en las que tienen que hacer (o pensar) muchas cosas diferentes rápidamente o al mismo tiempo. También les puede resultar difícil trabajar en un entorno concurrido en el que hay muchos proyectos. Pueden ser menos capaces de centrar la atención solo en la información relevante para la tarea en cuestión, especialmente en situaciones “nuevas”. Esto significa que puede haber tantas cosas sucediendo en situaciones nuevas que no están seguros de qué priorizar, a qué prestarle atención y qué ignorar.

Todos, a cualquier edad, piensan y aprenden de manera diferente. Estas funciones cognitivas, cómo alguien aprende y piensa, son muy dependientes del individuo y de las experiencias que han tenido durante su vida. Las personas que han tenido mucha capacitación o educación a lo largo de su vida, o que han tenido que llevar a cabo una variedad de tareas, son aprendices experimentados. Por lo general, pueden aprender nuevas habilidades y mejorar las que tienen con facilidad. Las personas que pueden ser más resistentes al aprendizaje como adultos mayores incluyen aquellas que tienen poca capacitación formal o que han llevado a cabo tareas relativamente simples o repetitivas durante muchos años. Están acostumbrados a hacer lo mismo, de la misma manera, y pueden tener dificultades para obtener nueva información o formas de hacer las cosas.

Finalmente, así como la expectativa de vida aumenta, también aumentan los trabajadores con exposiciones laborales y no laborales a riesgos para la salud que dependen del tipo de vida laboral así como de condiciones socioeconómicas, de acceso a prevención médica, tipo de nutrición, consumo de alcohol o cigarrillo, actividad física y  tipo de vida en general que definen un estado de salud durante la etapa laboral en la madurez.

Todo lo anterior debe dar lugar a considerar que los adultos mayores son una fuerza laboral interesante que se debe entender, evaluar y exigir de acuerdo a sus condiciones físicas y cognitivas.

Los números son muy alentadores ya que la extensión de la vida laboral de las personas, para enfrentar el envejecimiento de las poblaciones, podría liberar un valor masivo sin explotar para las economías de los países, como lo afirma el índice Golden Age 2018, de la firma auditora Price Waterhouse Coopers, que concluyó que estimular la tasa de empleo para los ciudadanos mayores de 55 años aumentaría, a largo plazo, en 3.500 millones de dólares el PIB de los países miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (Ocde).

Hay casos de éxito. Por ejemplo si se aumentara la tasa de empleo de 55 años a los niveles en que Nueva Zelanda lo hace podría dar un impulso a largo plazo de alrededor de 815.000 millones de dólares en Estados Unidos, 406.000 millones en Francia y 123.000 millones en Japón, con la ganancia potencial total en toda la Ocde que sumaría cerca de esos 3.500 millones de dólares.

Así las cosas, la vejez puede ser una etapa activa y vital; el envejecimiento, o proceso normal de cambios relacionados con el paso del tiempo, se inicia con el nacimiento y continua a lo largo de la vida. Como raza, los humanos asistimos a una situación singular, en la que más y más personas sobrepasan las barreras cronológicas que el hombre ha situado como etapa de vejez y que convierte el envejecimiento poblacional en quizás, uno de los retos más importantes para las sociedades modernas. Del adecuado modo en que enfrentemos este desafío podemos encontrar personas más adultas, sanas, expertas y experimentadas que sean activas y decisivas en nuestra sociedad.

_______________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________

Referencias y páginas de interés

Silvia Helena Rodríguez Delgado

Consultor Riesgos Laborales

Bogotá – Colombia

 

 

Categories: Español, Riesgos

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *