Trastorno de Estrés Postraumático y Trabajo

man in a suit leaning over a railing

La región Latinoamericana mantiene migración de personas debidos a distintas situaciones, entre otras políticas, económicas, o por violencia. Muchas de ellas tienen un momento detonador que es crítico con una severa afectación emocional.

El trastorno de estrés postraumático (TEPT) es una enfermedad real. Se puede sufrir de TEPT luego de vivir o ver eventos traumáticos como la guerra, huracanes, violacionesabusos físicos o un accidente grave. El trastorno de estrés postraumático hace que la persona se sienta estresada y con temor luego de pasado el peligro. Afecta su vida y la de la gente que le rodea.

Los médicos empezaron a estudiar esta problemática con los veteranos de guerras. Múltiples estudios han abordado el problema (Oppenheim 1884, Kardiner 1925), hasta llegar al denominado síndrome post Vietnam (1970), que consistió en que se diagnosticó a través de estudios que en poblaciones civiles, tanto en mujeres como en niños víctimas de abusos y/o violaciones y maltrato físico y/o psicológico, lo que amplió el ámbito del tipo de trauma más allá de las situaciones bélicas e incluso se incluyó a víctimas de desastres naturales o desastres provocados por el hombre.  Por lo cual se acuño en el Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (DSM-V, por sus siglas en inglés) la definición de TEPT (trastorno de estrés postraumático).

Hoy se consideran como eventos causales,  participar o combatir en una guerra (como soldado o población civil), ser víctima de violencia personal (agresión física, sexual o asaltos con violencia), ser secuestrado o tomado como rehén, ser víctima de ataques terroristas, ser torturado, permanecer en campos de concentración, sobrevivir a desastres naturales (terremotos, erupciones volcánicas, inundaciones) o a desastres provocados por el hombre (incendios intencionales, desastres nucleares, explosiones), participar en accidentes de medios de transporte y recibir el diagnóstico de una enfermedad eventualmente terminal. Entre las causas más frecuentes de TEPT, por sexo, se tiene en los hombres las experiencias de combate o el haber presenciado muertes o graves lesiones; en cambio, en las mujeres destacan las violaciones y los ataques sexuales.

El TEPT comienza en momentos diferentes dependiendo de la persona. Los síntomas de trastorno pueden empezar inmediatamente después del evento traumático y permanecer. El trastorno de estrés postraumático le puede afectar a cualquiera, incluso niños. El acontecimiento traumático provoca una demanda para el organismo y dependiendo del contexto biopsicosocial del sujeto, los mecanismos de adaptación serán suficientes o insuficientes para poder conseguir una estabilización en un determinado lapso de tiempo. Lo más frecuente es que quien lo sufre  en un primer momento tenga una respuesta en que se esfuerce por sobrevivir y protegerse.  En esta etapa puede escapar, presentar insensibilidad, quedar paralizado por temor y llegar a enmudecer, o bien puede aparecer una confusión al estar en un estado de shock. A continuación habrá un intento de adaptación a través de alguna acción coherente con la situación, lo que le permitirá recuperar su condición previa al hecho traumático, para posteriormente realizar una elaboración adecuada de lo sucedido.  En otros casos habrá una conducta disociada o bien se buscará la adaptación a través del control de las emociones mediante el uso y abuso de alcohol y drogas.

El abuso y dependencia de sustancias puede aparecer en algunos pacientes como una autoterapia para controlar ciertos síntomas del TEPT como son los síntomas ansiosos, los trastornos del sueño y el hiperalerta.

En el mundo empresarial, las organizaciones pueden entrar en un modelo de contratación por cualidades propias de los aspirantes o por políticas gubernamentales de responsabilidad social donde incentivan modelos de contratación de personas con antecedentes o cuadro de TEPT.

El conocimiento sobre el impacto de acontecimientos traumáticos que afectan a los trabajadores como consecuencia o por ocasión del trabajo desempeñado, obliga a los empresarios y responsables de las empresas a desarrollar estrategias preventivas de forma activa como paso previo a una actuación posterior de valoración y resolución de secuelas motivadas por estos acontecimientos, tanto en casos de exposiciones únicas de gran repercusión o acumulativas en su efecto, siendo la actuación preventiva recomendada la de anticiparse al riesgo.

Hay que saber que el tratamiento es a largo plazo, lo que explica el alto grado de abandono de la terapia. Se estima que el 75 por ciento de los pacientes tratados lo abandona. La terapia se basa en una combinación de fármacos y psicoterapia. Los fármacos empleados se dirigen a tratar los diversos síntomas del síndrome. Los medicamentos que suelen prescribirse son antidepresivos y ansiolíticos. La psicoterapia se encamina a desarrollar técnicas de relajación, como aprender a respirar correctamente ante una crisis provocada por el síndrome.

Este tratamiento se puede combinar con métodos cognitivos para racionalizar los hechos traumáticos y también con terapia de choque, en la que se recrea la situación vivida para ayudar a la víctima a superarla y a perder el miedo que le produjo.

En caso de nuevas vinculaciones es muy importante validar las condiciones resultantes durante el proceso de selección, con un concepto de aptitud especializado,  según responsabilidades y riesgos a los que se expondrá el trabajador. En especial habría que construir una evaluación específica para trabajadores operativos por los principales riesgos por exposición propia, a compañeros de trabajo o activos de la organización. En especial se debe verificar aptitud para trabajos en altura, espacios confinados, manejo de armas, operación de maquinaria pesada o conducción de vehículos.

En los casos de trabajadores ya vinculados, en presencia de TEPT (de origen intra o extralaboral), es muy importante restringir los trabajos de riesgo, revisar la carga del trabajo (física y mental) y revisar el nivel de autonomía. Determinar el diagnóstico y secuelas en TEPT, así como acompañar el tratamiento son un punto clave ya que esta condición es a menudo objeto de controversia y de cierta confusión en lo que concierne a su relación con las condiciones de trabajo y a la responsabilidad de la empresa cuando se formulan reclamaciones por daños psicológicos.

De interés está el hecho frecuente de negación a situaciones, síntomas, diminución de rendimiento o trastornos del comportamiento por parte de los afectados, que pueden llevar rechazar a los grupos de trabajo y comunidad, quienes a su vez pueden alejar y aislar a quien sufre este tipo de trastornos.

En conclusión, el TEPT es un problema real que se puede presentar más frecuentemente de lo que se cree, por lo que Identificar y acompañar este tipo de situaciones con un adecuado seguimiento genera un desafío para las áreas de Seguridad y Salud en el trabajo así como de gestión del talento humano.  Las implicaciones médico legales y la repercusión socio laboral que generan los TEPT abogan por una intervención precoz considerando, en todo caso, su abordaje desde un contexto amplio que incluya condiciones individuales, las características de dureza y agresividad del evento causal y el contexto social en el que se encuentra enmarcado el sujeto, si bien desde un punto de vista preventivo y en un marco laboral prevalece la actuación precoz de evitación del daño frente a la prevención secundaria o de compensación de secuelas.

Josefa Maria Tuesca Benavides, M.D. Consultora en Riesgos laborales

Gilbert Carreño Triana, MD. Gerente Salud y Riesgos

Referencias y enlaces de interés

Categories: Español, Salud

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *