Síndrome De Karoshi, una realidad de cuidado

El Síndrome de Karoshi ha sido descrito desde hace más de 30 años en Japón, se trata de casos de muertes debidas a exceso de trabajo. Esta inusual situación ha ido ganado trascendencia en otras latitudes por lo que hacemos esta revisión para su conocimiento y prevención.

El origen del Karoshi se remonta a luego de la segunda guerra mundial cuando las jornadas de trabajo en Japón eran las más largas del mundo por encima de las 60 horas por semana. El primer caso fue descrito anecdóticamente en 1969 cuando un trabajador de logística en una empresa de periódicos, con solo 29 años, murió por un ataque al corazón.
En los años 80 se presentó en Japón una “burbuja económica”,  con aumento del precio de las acciones y propiedades con nuevos grandes emporios comerciales que generaban ingresos a la economía nipona y aumento del orgullo nacional. En consecuencia se presentó un círculo consistente en que los ejecutivos trabajaban más y las empresas solicitaban aún más de ellos. Sin embargo en los 90 estalló la crisis económica y esta “cultura del trabajo”, lejos de desaparecer, empeoró dando lugar a un período conocido como la “década perdida”, para entonces los casos de muertes relacionadas con el trabajo (Karoshi) alcanzaron niveles de epidemia.

La condición ha sido reconocida como enfermedad laboral en Japón desde 1987, siendo reportadas casi diez mil víctimas anuales por el consejo nacional en defensa de las víctimas del Karoshi. Hoy, si un juez en esa nación determina que alguien murió de Karoshi se da una compensación a los dolientes por unos 20.000 dólares americanos por parte del gobierno y hasta unos 1.6 millones por la compañía. Ahora, no todo fallecimiento corresponde a Karoshi; para que cuente como tal, se deben demostrar más 100 horas extras mensuales o de 80 en dos o más meses consecutivos de los últimos 6 meses de trabajo.
Pese a ser una muerte “natural”, el suicidio también se ha incluido como Karoshi cuando se lo relaciona. Es importante considerar que los jueces también tienen en cuenta la salud previa al ingreso al trabajo y que NO se considera Karoshi si el empleado sufre un accidente laboral.

Pero como podría alguien morir por exceso de trabajo?, el exceso de trabajo condiciona enfermedades, como por ejemplo la diabetes (por mencionar solo una de importancia que relaciona con enfermedades cardiacas) que se ha encontrado más frecuentemente asociada en hombres quienes trabajan más de 55 horas a la semana que quienes lo hace menos de 45.

Dentro de los factores sobresalientes para Karoshi hay dos, el estrés y la falta de sueño; ambos bien relacionados con condiciones cardiovasculares. Entre los síntomas previos relacionados están la ansiedad, la imposibilidad para desconectarse en el tiempo libre, sentimiento de culpabilidad cuando no se trabaja, necesidad de reportar o controlar en el descanso,  insomnio, problemas gastrointetinales frecuentes y habituales dolores de cabeza.

No es un problema solo de Japón ya que se ha visto en crecimiento en las llamadas economías emergentes. El Karoshi tiene otros nombres en otros paises, como Gualosi en China o Gwarosa en Corea y en India también se reporta pero sin un nombre en particular.
Las estadísticas nacionales de China (donde relacionan muertes diarias por Karoshi de unas 1600 personas) muestran que millones de personas trabajan más de 60 horas semanales. Un dato relevante es que aproximadamente 300 casos de enfermedades cerebrales y cardíacas fueron reconocidas como resultado de sobre trabajo por el ministerio de salud, trabajo y ambiente de China (MHLW por sus siglas en inglés) entre 2002 y 2005.

La Organización Internacional del trabajo (OIT) reporta 8% de españoles trabajando más de 12 horas al día y en Japón se considera el 20%.
El problema en todas partes, es que es muy difícil identificar el sobre trabajo en los actuales ambientes de múltiple conexión al Internet todo el tiempo a través de dispositivos móviles (computadores portátiles, tabletas electrónicas, teléfonos celulares inteligentes) y de estos con los servidores de las empresas, ya que tareas laborales muchas veces se llevan fuera de su ambiente natural, entrando en el personal. De esta manera es prácticamente imperceptible poder notar estas labores extra, pues en las oficinas se muestra lo que en público se debe y en casa se lo hace, sin prácticas compensables de dichas horas extras de trabajo.
No se trata solo de un asunto de las organizaciones sino también de las personas que entienden que las necesidades del negocio obligan a atenderlo más tiempo no presencial, y este no es  reconocido, ni mucho menos compensado.

Los modelos de beneficios en muchas partes del mundo han sido traídos a la región latinoamericana pero su aplicación no necesariamente ha reflejado una mejora para la calidad de vida del trabajador sino del trabajo por sí mismo, por ejemplo el trabajo en casa puede mejorar el tiempo de laboral y no necesariamente el de descanso ya que puede suceder que se pasan a horas efectivas laborales aquellas que irían a ser de traslado en nuestras congestionadas avenidas. Los límites de esta modalidad deberían considerarse en la inducción a estos modelos.

Muchos sociólogos e investigadores mencionan que también es un trastorno psicosocial, donde la decisión personal de quitarle de forma sistemática tiempo al ocio, a la realización personal y a las relaciones sociales y familiares provoca estrés y depresión. También mencionan que el principio de reciprocidad que debe tener todo trabajo con su recompensa es la fuente del problema ya que no siempre existe como tal, incluso en ausencia de conocimiento de la situación por las organizaciones. En 1979 Karasek desarrolló lo que se llamó modelo de Demanda-Control en el que demostró que tener un trabajo con alta demanda y pobre control (autonomía) da lugar a mayor riesgo, especialmente si no se cuenta con apoyo. Posteriormente Siegrist, en los 90, presentó otro modelo que evaluó el desequilibrio entre el esfuerzo realizado con la recompensa recibida (económica y de reconocimientos) y estos con el sobre compromiso laboral de manera que a mayor esfuerzo y menor recompensa hay mayor riesgo. En ambos modelos, cuanto mayor riesgo hay, existe mayor relación con enfermedad mental y cardiovascular.

En consecuencia a esta problemática, grandes empresas han reducido el número de horas laborales y han generado beneficios como trabajo en casa con controles, modelos de compensación y reconocimientos públicos. Enfocándose más en los resultados que en las horas de trabajo presenciales. Así, por ejemplo, en 2015 el japonés promedio trabaja menos que el estadounidense y las muertes se han reducido aunque persisten, ya que la sociedad japonesa valora de forma relevante aquellos estilos de vida de extrema dedicación al trabajo.

En 2015, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) concluyó que los países más prósperos tienen en promedio menos horas laborales. De los 38 países analizados, México lidera la lista con más horas laborales con 2246 promedio año, entretanto los que menos horas reportan son Alemania con 13371 y Holanda con 1419.

Por lo tanto ya se sabe que estas asociaciones de sobre compromiso laboral y enfermedad existen y son graves, por lo tanto se debe reconocer que se puede causar o estar en medio del cuadro generador del problema. Las organizaciones deben construir modelos de liderazgo donde se identifiquen y controlen los excesos y se dé atención al desarrollo integral de la persona buscando un balance de vida-trabajo adecuado, un esfuerzo bien reconocido, valorado y compensado, el cual ha demostrado mejor cohesión y resultados de trabajo de equipo que en el aislado.
La cultura de procurar un descanso adecuado, compensación no solo económica y el mejoramiento del balance vida trabajo debería ser un objetivo de líderes positivos y de empresas que quieren tener mejores resultados financieros y con su cliente interno en términos de retención de su talento y mejor desempeño. Esto sumado a un buen soporte social laboral (mejor ambiente) e incentivos claros y sin favoritismos aumenta la productividad y compromiso, alejando de paso condiciones desastrosas como el Karoshi.

 

 

Gilbert Carreño Triana

Gte Salud y Riesgos. Md, MSc.

Willis Towers Watson

 

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Referencias y enlaces de interés

https://www.revistagq.com/noticias/tecnologia/articulos/renunciar-trabajo-demasiado-matar-karoshi/29868

https://www.nippon.com/es/currents/d00310/

https://www.bbc.com/mundo/noticias-internacional-41532689

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Categories: Bienestar, Español

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